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domingo, 30 de mayo de 2010

SMI a 1.000 euros





El compañero Toto me comentaba después de la manifa del pasado 18 de marzo, esa a la que fuimos con el lema “que la crisis la paguen los ricos” que la reivindicación era muy abstracta, que había, por lo menos, que haber pedido la dimisión de Larraz, Consejero de Economía del Gobierno de Aragón.
Hablando con otros compañeros sobre el recorte a los funcionarios y la anunciada reforma laboral, creemos que si lo que hace falta es equilibrar los Presupuestos habrá que pensar en recaudar más, y que, siendo realistas, poner un impuesto a los ricos no será solución, pues son pocos. La cuestión es que todo el sistema llamado Estado del Bienestar se sustenta sobre las nóminas, lo que nos descuentan todos los meses.
Si quieren equilibrar los Presupuestos, por supuesto que hay que acabar con gastos innecesarios, pero hay que subir los salarios de la clase trabajadora para recaudar más. Después de todo ¿para qué quiere la clase media el dinero? Para invertirlo en fondos de pensiones y de inversión que luego se “volatilizan” cada 8 u 10 años en las consabidas “burbujas financieras”, que nos den ese dinero a los obreros con una fuerte subida salarial lineal, empezando por poner el Salario Mínimo Interprofesional a 1.000€ (en la República Francesa está a 1.200).
Seguro que el Fondo Monetario Internacional y las Agencias de Evaluación Financiera ponen el grito en el cielo, pero el primero era el encargado de mantener la estabilidad monetaria y las segundas de prevenir las inversiones fraudulentas o arriesgadas y ambas fracasaron en prevenir la crisis, así que ahora habría que, simplemente, cerrarlas, como las Bolsas: ¿para qué un mercado de valores en la era de la informática? Sólo sirve para fomentar la especulación con la compraventa electrónica a nivel global y la variación de precios minuto a minuto. Que cierren las bolsas y quien quiera comprar acciones de alguna empresa que las compre por internet en su web.
Pues eso, si quieren solucionar la crisis, el SMI a 1000 euros. Ah! Y gracias a la CGT por las fotos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Asamblea del metal.



Ayer estuve en la Asamblea del Sindicato del Metal de Zaragoza de la Confederación General del Trabajo.
Para quien no lo sepa, los cuatro principios básicos del anarcosindicalismo son: asamblea, sindicato local de oficio, acción directa y federación. Esto quiere decir que los obreros nos organizamos desde abajo, en asambleas de trabajadores del mismo sector que se federan entre sí y que no precisan de ningún "mediador" o "tutor" (Estado, Gobierno, Partido Político) para plantear sus demandas económicas, sociales o políticas.
Bueno, pues ayer, después de años, fui a mi primera asamblea del metal. En todo este tiempo pasado, condiciones personales, familiares, laborales o políticas me habían servido de excusa para no ir, pero ayer me sentía animado por la coyuntura que vivimos.
Como siempre el orden del día era largo:la dinámica asamblearia federal de abajo arriba hace que en la base se debatan todas las decisiones importantes a nivel federal y confederal, que luego hay que llevar a los correspondientes Plenos Federales o Confederales. Así rechazamos varios viajes proyectados del Secretariado Permanente de la Federación del Metal por poco justificados, apoyamos a los candidatos para ocupar las vacantes en el SP de la Confederación de Aragón, dimos nuestro apoyo a una de las numerosas ponencias sobre la Huelga General de cara al próximo Pleno de Sindicatos del Metal o apoyamos la política de confluencia con otros grupos sindicales en Aragón.
Y sobre todo dimos nuestro apoyo a la Plataforma "La Crisis que la Paguen los Ricos" y por tanto a la Cadena Humana convocada, junto con otros sindicatos, para este domingo 13 de marzo frente al Banco de España de Zaragoza.
A mi siempre me ha diferenciado del resto de camaradas confederales que creo en que los obreros debemos organizarnos, además, en partidos políticos para entrar en las instituciones, pero, eso sí, respetando siempre a la CGT y su autonomía. Ello me ha ubicado en las coordenadas de lo que tradicionalmente se ha denominado "Pestañismo", esto es, seguidor del destacado confederal Ángel Pestaña que en los años 30 fundó el Partido Sindicalista.
Pero la acción política y la sindical no han de interferirse ni estorbarse, en todo caso, coordinarse y respetarse. Por eso siempre he apoyado las medidas de que se ha dotado la Confederación para protegerse de la manipulación de los "políticos" y, por tanto, aceptar por mi parte la renuncia de derechos que ello supone (los militantes de partidos políticos no podemos ostentar cargos dentro de la CGT superiores a Secretariado Permanente de Sindicato Local de Oficio, o sea, no podemos tener ningún cargo a ningún nivel Federal o Confederal), incluso tras el pasado Congreso de junio, los candidatos a las elecciones no pueden presentarse en campaña como "militantes de CGT", para evitar confusiones y que la gente se piense que la CGT apoya a tal o cual partido.
Esto puede parecer exagerado, pero hay que reconocer que la burda manipulación que impulsó Iniciativa Internacionalista (la candidatura-referente de Batasuna y sus satélites en las pasadas elecciones europeas) por medio de la presentación del compañero de la CGT de Cataluña, Josep Garganté como candidato número 3, levantó ampollas, pues sibilinamente se quiso hacer ver que ello significaba que la CGT apoyaba esa candidatura, cuando en Euskal Herria, por ejemplo, el soporte a la misma era dado exclusivamente por LAB.